Entender la complejidad de los sistemas laborales
Carla Zamora
7/23/20262 min read
Recientemente entendí, gracias a un libro escrito por Michael Pollan[1], una teoría neurocientífica según la cual requerimos de la interacción con el ambiente que nos rodea para desarrollar nuestra consciencia. No resolvemos situaciones más complejas en la medida en que tengamos una mayor capacidad mental, al contrario, nuestra mente se desarrolla precisamente en razón a que nos enfrentamos a tales situaciones.
La premisa es que las complejidades de la existencia, los problemas, impulsan el desarrollo de habilidades cognitivas, de percepción y emocionales, entre otras. La evolución de las sociedades (humanas y de otros seres vivos) estaría ligada entonces a que las relaciones entre sus individuos se van volviendo cada vez más intrincadas y ese nivel de complejidad es precisamente el ambiente ideal para que sus miembros se hagan más conscientes.
A mayor complejidad en nuestras relaciones sociales, mejores herramientas mentales y emocionales empleamos para experimentarlas con éxito. Observar aquello que nos rodea y procurar resolverlo nos hace más conscientes. La consciencia requiere de atención e intención.
Una perspectiva amplia de lo que ocurre alrededor de un contrato de trabajo nos permite identificar que se trata de mucho más que de un intercambio de valor (servicio por salario). El trabajo no es una transacción de un solo momento, sino que genera una realidad, un proceso continuo que es impactado y, asimismo, impacta diferentes aspectos de la vida. El trabajo, junto con los mecanismos que utilizamos para gestionarlo, es un espacio crecientemente complejo.
Para el empresario la relación laboral implica una promesa de resultados, de crecimiento y objetivos cumplidos. Para el trabajador, más que una suma de dinero al final del mes, con la importancia que tiene ese sustento propio y de los suyos, el escenario laboral es también de aprendizaje, de desarrollo y de creación. Las relaciones laborales impactan a los involucrados en ellas y también a la sociedad. Desde esas interacciones se replican consecuencias a nivel económico y financiero, comercial, personal, social y ambiental.
Así, las relaciones laborales se pueden gestionar reconociendo que se trata de interacciones complejas y multifactoriales, prestando atención a sus diversas implicaciones. Administrarlas de manera consciente, con intención de solucionar esa complejidad generando el mayor beneficio posible, requiere de presencia, de la pausa que permita ver más allá de cláusulas, nóminas y horarios en abstracto y que abra camino para entender ese espacio de posibilidades y los impactos que de allí se generan.
Reconocer la complejidad de los entornos de trabajo, abrazar el hecho de que es esa complejidad la que nos impulsará a procurar mejores soluciones a nivel empresarial y personal, nos lleva a estar mejor preparados como empresarios, líderes, consultores o colaboradores y nos hace, como indica la neurociencia, más conscientes en el ejercicio de tales roles.
[1] A world appears (Un mundo aparece), 2025, es un libro escrito por Michael Pollan que explora diferentes teorías científicas, culturales y espirituales que existen hoy sobre lo que es la consciencia.
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